El tocino y la velocidad
La gente se tranforma cuando se monta en un coche, la locura de las cuatro ruedas no entiende de leyes ni razonamientos lógicos y los jueces lo saben y ¡claro que lo entienden!
Tú puedes saltarte las normas (que, total, ¿para qué están?) siempre y cuando no salpique... Es decir: llevarte por delante la vida de otra persona o cagarla al volante (un pinchazo de rueda o cualquier fallito técnico de náa 260 km/h puede ser MUY acongojante). Lo demás (campañas de la DGT y accidentes con que nos agasajan los telediarios de fín de semana) son chistes para pasar el rato, ¿verdad?
Por cierto, que siempre me ha sorprendido que en plena autovía te tengan que recordar mediante un letrerito que uses el cinturón de seguridad. Yo no sé qué pensará la peña que no se lo pone, ¿que son de plástico o qué? Falta un poquito de humildad, que cuando le metemos zapatilla a la máquina nos sentimos Dios, pero de tipos como el de los 260 por hora están llenos los cementerios y el Hospital de Parapléjicos de Toledo.
Lástima que sus señorías le aplaudan la gracia, porque aunque no fuese (por esas extrañas cosas que tiene el destino) un peligro para nadie, sí lo fue para sí mismo.
Aunque el que no tiene desperdicio, es este camionero de Montana (EEUU), que iba borracho, se estrelló contra un poste de luz y les contó a los dos polis que vieron el piñazo que el que conducía era un unicornio. Encuentros en la tercera fase...




cagoento dijo
Totalmente de acuerdo. Si los jueces han aplicado correctamente la ley al resolver que el tío de los 260Km/h no cometió delito, es que la ley está mal. Mal, muy mal o fatal.
2 Abril 2007 | 09:48 AM