Según un estudio realizado por MTV Networks International en 14 países,
sólo un 43 por ciento de la población mundial de entre
16 y 34 años manifiesta estar feliz con su vida.
Según dicho sondeo, los mas infelices se agrupan en el lado de los países más desarrollados, curiosamente.
Esta noticia me ha recordado, por otra parte, un artículo que leí hace unos días sobre un libro que acaba de publicar una psicóloga norteamericana que se llama Madeline Levine, El precio del privilegio.
En él, advierte del problema que puede acarrear a los hijos la filosofía del "que no les falte de nada" de muchos padres. Según la doctora Levine:
Como creen que ellos cumplen el rol de "perfección" al uso, quieren que sus hijos den también una imagen perfecta ante los demás. (...) En ese tipo de ambiente, en el que salirse del esquema general se considera un exabrupto, se busca la solución en el billetero más que en la dedicación a los hijos o en el apoyo afectivo, que es lo que necesitan.
Lo que más me gustó del artículo sobre el libro fue que la autora atribuye parte de la culpa del problema a sus colegas los psicólogos:
Que hemos estado vendiendo la ridícula idea de que la autoestima de un niño es tan frágil y vulnerable, que todos los esfuerzos para potenciarla son pocos. Ahora estamos viendo que si los niños y adolescentes no viven las experiencias necesarias (y eso supone disponer de tiempo y espacio para saber quiénes son: tener la oportunidad para valorar las cosas y tomar decisiones; poder experimentar y cometer errores y enfrentarse a ellos), terminarán por no tener vida interior.
Al final va a ser verdad que el dinero no da la felicidad (aunque ayude) y que el sentido común debe primar sobre el esnobismo en cuanto a la educación de los chavales se refiere. Lo que ya sabíamos todos, ¿verdad?


Completamente de acuerdo con ese reconocimiento por parte de la Dra. Levine. Lo que estamos viviendo ahora respecto de las barbaridades que escuchamos acerca de los adoslescentes en los Institutos, es producto de una generación sobrealimentada en toda la extensión del término: cosas, comida, caprichos, chantajes, sobornos, falsa apariencia, culpabilidad de los padres, mala educación en definitiva, hay que saber decir NO cuando es preciso.
No deberíamos los padres eximir a los hijos de buscar solución a los problemas que les vayan surgiendo gradualmente desde edades tempranas, de este modo se entrenarían en buscar soluciones, desarrollarían y fortalecerían su auestima e inteligencia, ya que el esfuerzo realizado además de ser un aprendizaje para la consecución de soluciones a los problemas, produce la satisfación personal de haber conseguido lo buscado sin ayuda de nadie. Estos valores se adquieren desde edades tempranas, hacen al ser más libre y seguro de sí mismo. Los padres a mi modo de ver sólo deberíamos ejercer una acción tutorial, podemos ir corrigiendo algunos aspectos que por experiencia y sentido común podemos indicar al niño sí este no alcanza a averiguar por sí solo esos aspectos, no hay que precipitarse en darselos de inmediato, debe aprender a investigar y llegar a la solución aunque este sea equivocada, es su solución y debe respetarse, es decir debemos darle la parte para que él complete el todo; la decición final la tiene el niño, éste debe ser consecuente con las decisiones que toma por que si desde pequeño va madurando y entrenándose en resolver sus pequeños o grandes problemas, o pequeños o grandes fracasos, cuando llegue a enfrentarse con otros de mayor embergadura, no seran gran cosa para él, sabra salir adelante, porque habra madurado y tendrá soluciones para resolver cualquier problema que le surja. Hace años leí "El proceso de convertirse en persona" de Carl R.Rogers, me cautivo su filosofía y siempre quise llevarla a la práctica, aunque todavía lo estoy perguiendo, no es fácil poner en práctica su teoría acerca de la empatía, comprender al otro, ponerse en el lugar del otro, escuchar al otro, acompañarle en sus momentos bajos sin ofrecer nada más que apoyo, al objeto de que él mismo sea capaz de asumir su crisis y resolverla por sí mismo. etc.etc.
No sigo, quizás te aburra con estas reflexiones sobre EDUCACIÓN, además solo sé que no se nada de nada, sólo que me emociono y no termino, ya lo sabes sinkorswim, otra cosa que debo aprender es a controlar las emociones, no es fácil y en el control de éstas esta la solución de muchos problemas. AUTOCONTROL, INTELIGENCIA EMOCIONAL. bla bla bla.....
En otro momento hablaremos sobre las hipotéticas FRUSTACIONES, que según algunos Psicólogos, producen en el niño complejo de infirioridad, y baja autoestima, y para ello recomiendan dar todo tipo de caprichos y consentimiento para comportarse como quieran. en definitiva: lo más principal como es la atención, seguimiento, dedicación, cariño, comprensión, educación, urbanidad, etc.etc. no aparece en las recetas de estos expertos. Por otro lado se erigen en protogonistas de la Educación, participan en los Planes de Estudio, y son consultados en algunos foros, explican sus teorias que a menudo distan mucho de ser pedagógicas, claro son Psicólogos expertos en Psicología, modificación de conductas. Pero para modificar una conducta ésta debe estar distornisonada, es decir, los niños si nacen sanos y crecen sanos, no necesitan terapia de ninguna clase, solo dedicación y cuidados, educación desde el primer día en la cuna yurante la infancia y adolescencia dedicación plena, guiándole, los padres serán lo que es un rodrigón a un árbol joven, para que su crecimiento personal sea desde dentro a fuera.